sábado, 29 de octubre de 2011

knowledge

Es el sueño de todos y el sueño de nadie, el deseo nunca gritado aunque a veces (solo a veces) conversado.
El mundo es muy grande y las personas son muchas, nos topamos con ellas allá donde vamos, nos movemos en un mar de conversaciones, de miradas, de escuchas indiscretas, pero sobretodo de pensamientos. Y es en ese océano de pensamientos en el que nos sumergimos cada día en el que nos sentimos tan... solos. Porque no hay otra forma de expresarlo. Buscamos a la/s personas con las que compartir esa soledad, pero son nuestros pensamientos los que nos lo impiden, porque no puedes desprenderte de ellos para profundizar en las relaciones sociales.
Queremos poder expresar sin miedo cualquier pensamiento en voz alta, ¡pero no podemos! porque "¿y si no es lo que se quiere escuchar? ¿y si después de conocer esa parte de mi ya no me quiere?" 

Reprimimos lo que pensamos, reprimimos lo que decimos y no llegamos a conocer a la persona que tenemos al lado, tampoco ella nos conoce, y al reprimirnos tanto ni siquiera nosotros llegamos a conocernos.


Ahora que te he dicho esto, ahora que sabes que pienso y qué puedo llegar a pensar...¿Me conoces? Ni la mitad de la mitad... 


y si lo hicieras huirías. 

martes, 25 de octubre de 2011

Miradas

En tu mirada mi reflejo, y el miedo a que todo pase.
Ahora es tiempo de reproches y autoflagelaciones,
de un pudiste que no hiciste.
Solo quedan recuerdos estropeados
miradas al cielo en busca de un futuro que nos llama
Superar olvidos y gritos...
con la terapia de lo simple que es la única que funciona.

domingo, 23 de octubre de 2011

Revuetas de un adiós.

La desesperación se hunde cada día un poco más, aumenta su presión poco a poco, gota a gota, va firmando tu condena, una condena que tú misma llevarás a cabo.
Te separa de todo y de todos, menos del dolor. Te acerca un poco más a esa amiga, que se ha convertido en la soledad... pero es una amiga celosa, no quiere que hables con nadie más, y entre la soledad y tu desesperación te vas metiendo en la nada.
Todo empezó sin que pudieras verlo, sin que pudieras notarlo. Era casi como una caricia que con el paso de los años iban dejando moratones en tu mente destrozada. Claro que no toda la culpa era suya, porque tú le dejaste hacer, te dejaste guiar sin poner pegas, sin preguntar "¿dónde me llevas?"
El camino más fácil era seguir el marcado, continuar como hasta ahora con la vaga esperanza de que en algún momento la situación mejorara. 

Hasta que no pudiste más. Quisiste poner fin a todo, a cumpleaños sin felicitación, a llamadas a escondidas a tu familia lejana, a un querer y no poder acercarte a las personas amadas. Y para ellos fue tu venganza, para ti, para todos. 
Decisión tomada, carta escrita, y lágrimas vivas que ocupaban tu garganta al igual que las pastillas. La tos te llegó, en un momento de lucidez pensaste por última vez "¿qué estoy haciendo?" y tu voz te respondió que huyendo. 
Y para la familia... la lucha comenzó.