La mano en la garganta para no gritar,
la otra en la cabeza para impedirle estallar.
Recordaba su futuro y miraba a su pasado
para no sentir el daño en su presente.
¿Qué hiciste, que falló?
El suelo en mil pedazos.
El vacío al rededor
y una sombra que le aguarda.
No pretendía estar allí, no quería molestar
tomó el veneno ardiente y se olvidó
de todo, menos de lo que era estar.
La música sonó, rugiente la envolvió.
¿y la roca junto al mar?
Desapareció, cansada de esperar
a que la conciencia venciera,
a que no usaras la daga contra ella.