martes, 22 de noviembre de 2011

La roca que perdí



La mano en la garganta para no gritar, 
la otra en la cabeza para impedirle estallar.
Recordaba su futuro y miraba a su pasado
para no sentir el daño en su presente.

¿Qué hiciste, que falló?
El suelo en mil pedazos. 
El vacío al rededor 
y una sombra que le aguarda.

No pretendía estar allí, no quería molestar
tomó el veneno ardiente y se olvidó
de todo, menos de lo que era estar.
La música sonó, rugiente la envolvió.

¿y la roca junto al mar?
Desapareció, cansada de esperar
a que la conciencia venciera,
a que no usaras la daga contra ella.





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