viernes, 26 de agosto de 2011

Lucha


Con el humo del cigarro dibujó sonrisas de otro tiempo.
Miraba al infinito, pero su mente estaba en el mismo punto, llevaba en el mismo punto parado durante más de un año. Era siempre lo mismo, una y otra vez, una y otra vez. Como la cadencia de la gota que cae en un grifo que no se puede cerrar más.
No soportaba esta presión, esos gritos en su pecho. Cuando sus pensamientos y sentimientos se enzarzaban en otra lucha interminable que acababa cuando él agotado caía sin sentido sobre su cama.
Cada noche repetía el ritual. Todo empezaba con la primera cerveza, que le sabía como el edén perdido, la cantidad de promesas que podía llegar a caber en una sola lata de felicidad. Cuando iba por la tercera bebida y el segundo paquete de cigarrillos le llegaba la inspiración, como un rayo, le atravesaba. Todas esa energía concentrada en una sola persona, todos los sentimientos que guardaba para sí. Todo. Todo quería salir a la vez y disfrazado de cualquier forma. Musical, poético… ¿qué más daba?, mientras saliera.
Después del fiasco artístico seguía bebiendo y fumando, bebiendo y fumando… y pensando, nunca paraba de pensar, por más que le hubiera gustado.  El recuerdo lo ahogaba, era una sensación de impotencia, que empezaba en el estómago, continuaba con su pecho y acababa por ocupar toda su existencia.
¿Qué fue lo que hizo para convertirse en el despojo de persona que es ahora?
Ya ni lo pensaba… sólo era capaz de acallar los gritos de la lucha en su interior con más y más bebida.
Cansado y abotargado por el dolor y el alcohol se fue a solas y en silencio a dormir…
una noche más.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Sugerido por Zoe...



Isa ha estado reflexionando sobre la necesidad del ser humano de evolucionar a lo largo de su vida. Eso implicaría que cambiaríamos, que nunca seríamos los mismos, que nunca llegaríamos a conocer a nadie, ni siquiera a nosotros mismos. Dicho esto… ¿es obligatoria esa evolución? Me gustaría creer que es así, porque en ese caso no tendríamos tantas luchas internas. Sería más fácil, o menos difícil, ser capaz de superar a alguien. Porque si nos movemos, si avanzamos, llegaría un momento en que dejáramos atrás esos sentimientos, que no pueden mantenerse solo con el recuerdo… ¿o sí?

¿Se puede superar a alguien? ¿Se puede superar la idea que tenemos formada de alguien? Porque ahí ya no es en sí la persona sino el ideal de la persona, la que no nos permite seguir adelante. Dicen que el tiempo todo lo cura, pero al mirar alrededor veo amig@s que siguen esperando que ese tiempo medicinal haga su trabajo. Esperan y esperan pero siempre en vano… ¿o será que nunca esperamos el tiempo suficiente?

Por otro lado tenemos la indiferencia que nos dejan personas que otrora fueron las más importantes en nuestro mundo. ¿Es que estas personas no han significado nada en realidad, aunque hayamos (mal)gastado mucho tiempo con ellas? ¿Cómo consiguen esas personas, esas ideas de personas, colarse al cajón de objetos perdidos? Si tuviéramos la respuesta a esto, tendríamos la receta para que la muchas personas, al menos muchas mujeres, estuvieran un poco más cerca de la felicidad…esa que solo se ve en las películas.

Ya sea por falta de evolución personal o falta de conjuros mágicos lo cierto es que hay gente que se nos cuela, que se hace un hueco en lo más interno de nosotros, ahí donde no podemos llegar a limpiar, en ese punto muerto que no alcanzan a ver las cámaras… si no les prestamos atención… ¿desaparecerán? 

miércoles, 17 de agosto de 2011

Suspiro

Llegó a su casa cansado de pensar, la cabeza le daba vueltas y más vueltas. Se sentó y de cara a la ventana su mente divagó. 
Se vio con veinte años menos, tomando unas decisiones completamente distintas... El "y si" le embargó... 
-y es que el "y si" es una de esas cuestiones que te joden la vida, porque una vez que empiezas no puedes parar, y sigues cavilando y cavilando hasta que tu vida deja de ser tuya y es una vida imaginaria, siempre mucho mejor, pero imaginaria- 
¿Y si se hubiera quedado con ella? ¿Qué se lo impidió? El miedo al fracaso que tanto paraliza... puede ser. 
Hacía frío, cogió la manta a su espalda e imaginó una vida con ella, se imaginó la casa, el campo de alrededor, los perros en el jardín, esos altos ventanales que recogían todo un maravilloso mundo de ilusión. Y la luna saliendo, redonda, enorme, y el reflejo le hizo darse cuenta de que había cristal, y el reflejo le indicó que él seguía dentro. Dentro de la vida que él se había procurado...
Y su suspiro bañó de vaho a la luna.

martes, 16 de agosto de 2011

Música

Respira, tus pulmones se llenan de promesas...
En la radio ESA canción, la puso a todo volumen para no escuchar los gritos de su cabeza. Acallar los sentimientos tanto tiempo negados. El ritmo de la batería, la grave entonación del bajo, la melodía de la guitarra, la voz modulada del cantante... esa letra perfecta, tan real, mensaje en el que no te quieres fijar.
Solo escapar, no pides más.
El ojo fijo de la cerradura te mira, no parpadea, parece escrutar en el fondo de lo que no sabes si denominar... ¿alma? 
Necesitas creer en algo más, para que tenga sentido (para que tú tengas sentido), para no notar tu tiempo perdido. 
Tu mente racional y todo lo aprendido te impiden creer en la intencionalidad de la evolución, en la finalidad de la vida, en el Destino. Pero... entonces... ¿Qué importancia tiene? ¿Por qué esos juegos morales? ¿Por qué nos enseñan a engañar? ¿Por qué nos enseñan a esconder?
Está visto... la canción no funcionó.