Isa ha estado reflexionando sobre la necesidad del ser humano de evolucionar a lo largo de su vida. Eso implicaría que cambiaríamos, que nunca seríamos los mismos, que nunca llegaríamos a conocer a nadie, ni siquiera a nosotros mismos. Dicho esto… ¿es obligatoria esa evolución? Me gustaría creer que es así, porque en ese caso no tendríamos tantas luchas internas. Sería más fácil, o menos difícil, ser capaz de superar a alguien. Porque si nos movemos, si avanzamos, llegaría un momento en que dejáramos atrás esos sentimientos, que no pueden mantenerse solo con el recuerdo… ¿o sí?
¿Se puede superar a alguien? ¿Se puede superar la idea que tenemos formada de alguien? Porque ahí ya no es en sí la persona sino el ideal de la persona, la que no nos permite seguir adelante. Dicen que el tiempo todo lo cura, pero al mirar alrededor veo amig@s que siguen esperando que ese tiempo medicinal haga su trabajo. Esperan y esperan pero siempre en vano… ¿o será que nunca esperamos el tiempo suficiente?
Por otro lado tenemos la indiferencia que nos dejan personas que otrora fueron las más importantes en nuestro mundo. ¿Es que estas personas no han significado nada en realidad, aunque hayamos (mal)gastado mucho tiempo con ellas? ¿Cómo consiguen esas personas, esas ideas de personas, colarse al cajón de objetos perdidos? Si tuviéramos la respuesta a esto, tendríamos la receta para que la muchas personas, al menos muchas mujeres, estuvieran un poco más cerca de la felicidad…esa que solo se ve en las películas.
Ya sea por falta de evolución personal o falta de conjuros mágicos lo cierto es que hay gente que se nos cuela, que se hace un hueco en lo más interno de nosotros, ahí donde no podemos llegar a limpiar, en ese punto muerto que no alcanzan a ver las cámaras… si no les prestamos atención… ¿desaparecerán?
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ResponderEliminarEn cuanto a tu último párrafo: El gato de Schrödinger. Hasta que no busques dentro, hasta que no dirijas la cámara al lugar más oscuro no sabrás nada.
ResponderEliminarLas cosas, la gente, las situaciones tienen el valor que nosotros le damos en un determinado momento, pero su continuidad es la suma de demasiados factores. Mucha gente pasará por tu vida dejando solo una pincelada, un lienzo en blanco que es fácil de olvidar. Otros pensarás que forman parte de tus días, pero lentamente dejaran una huella que no se borrará nunca.
Todo en esta vida es relativo y circunstancial. Somos la suma de un montón de situaciones que hacen de nuestro día a día una diferencia o una indiferencia sublime. Esa es la realidad. Alguien puede estar 4 años compartiendo tus días y hacerlos vulgares, indiferentes.
Mientras por otro lado alguien pase de un plano a otro, este en los momentos especiales, y haga que un simple día de un mes sea “completamente diferente”.
Todo esto visto desde unos ojos que son a su vez lo que ellos quieren ver. Son las intenciones, las formas, los detalles lo que hace que esa gente sea imborrable.
Y créeme, el tiempo nos da la razón, el tiempo te puede hacer olvidar, el tiempo te puede hacer recordar siempre… Pero el tiempo no es el factor que cuenta. Una persona es una suma de lo vivido y lo que espera vivir. De sus esperanzas y sus días… Y eso, eso es lo que nos martiriza o nos hace felices.
La única medicina es vivir, abrir más los ojos, ver más allá e intentar discernir en lo más profundo que es lo que de verdad cuenta para ser feliz.
Conoce el camino, pero no busques el destino…
Te diré que acabo de leerme el blog de cabo a rabo porque me he acordado hace nada de que tenía pendiente las lecturas...
ResponderEliminarMe pediste opinión sobre qué (o cómo), escribir, y sólo puedo decirte que, en mi opinión, deberías intercalar ambos "estilos". Sigues siendo tú en ambos. No hay nada ajeno a ti cuando intentas escribir cosas como las de ésta entrada. Sigues siendo tú misma. Sería una verdadera lástima que sacrificases entradas así.
¿Para cuándo la próxima?