miércoles, 17 de agosto de 2011

Suspiro

Llegó a su casa cansado de pensar, la cabeza le daba vueltas y más vueltas. Se sentó y de cara a la ventana su mente divagó. 
Se vio con veinte años menos, tomando unas decisiones completamente distintas... El "y si" le embargó... 
-y es que el "y si" es una de esas cuestiones que te joden la vida, porque una vez que empiezas no puedes parar, y sigues cavilando y cavilando hasta que tu vida deja de ser tuya y es una vida imaginaria, siempre mucho mejor, pero imaginaria- 
¿Y si se hubiera quedado con ella? ¿Qué se lo impidió? El miedo al fracaso que tanto paraliza... puede ser. 
Hacía frío, cogió la manta a su espalda e imaginó una vida con ella, se imaginó la casa, el campo de alrededor, los perros en el jardín, esos altos ventanales que recogían todo un maravilloso mundo de ilusión. Y la luna saliendo, redonda, enorme, y el reflejo le hizo darse cuenta de que había cristal, y el reflejo le indicó que él seguía dentro. Dentro de la vida que él se había procurado...
Y su suspiro bañó de vaho a la luna.

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