Respira, tus pulmones se llenan de promesas...
En la radio ESA canción, la puso a todo volumen para no escuchar los gritos de su cabeza. Acallar los sentimientos tanto tiempo negados. El ritmo de la batería, la grave entonación del bajo, la melodía de la guitarra, la voz modulada del cantante... esa letra perfecta, tan real, mensaje en el que no te quieres fijar.
Solo escapar, no pides más.
El ojo fijo de la cerradura te mira, no parpadea, parece escrutar en el fondo de lo que no sabes si denominar... ¿alma?
Necesitas creer en algo más, para que tenga sentido (para que tú tengas sentido), para no notar tu tiempo perdido.
Tu mente racional y todo lo aprendido te impiden creer en la intencionalidad de la evolución, en la finalidad de la vida, en el Destino. Pero... entonces... ¿Qué importancia tiene? ¿Por qué esos juegos morales? ¿Por qué nos enseñan a engañar? ¿Por qué nos enseñan a esconder?
Está visto... la canción no funcionó.
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