domingo, 6 de noviembre de 2011

¿No hablas?

No.
No puedo.
No sé.
Lo intento y lo hago mal, digo la verdad pero la digo a golpes, la digo de la forma en la que duele. Mis palabras se convierten en dagas, en dardos que atraviesan el espacio para hundirse en tu mente, en tu alma...
Hay gente que habla, que su conversación es suave, son plumas que acolchan y protegen, resguardan del frío y la soledad. Así quiero ser... pero el resorte interior no me deja. Y tú te alejas.
La incompetencia social se hace patente, como una gran mancha que emborrona el alrededor... cubre el entorno con una pátina de herrumbre. Y mis labios manchados con ella, mis dedos coloreados con ella. 


-¿Ahora qué harás?


Borrar lo escrito, lo dicho, lo pensado... borrar el pasado.


-No puedes.


¿No puedo?


- No, no puedes.


Entonces... me odiarán y me odiaré. Y tendré que volver a empezar.
Da miedo. Mucho miedo.


- Sí, lo da. 


Podría pensar, que todo es un  sueño, que el daño hecho es pura ficción. No es así, y en mi mente todo se hace más grande si no hallo respuesta al desnudar el pensamiento... ¿me notas ahí?

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