Es el sueño de todos y el sueño de nadie, el deseo nunca gritado aunque a veces (solo a veces) conversado.
El mundo es muy grande y las personas son muchas, nos topamos con ellas allá donde vamos, nos movemos en un mar de conversaciones, de miradas, de escuchas indiscretas, pero sobretodo de pensamientos. Y es en ese océano de pensamientos en el que nos sumergimos cada día en el que nos sentimos tan... solos. Porque no hay otra forma de expresarlo. Buscamos a la/s personas con las que compartir esa soledad, pero son nuestros pensamientos los que nos lo impiden, porque no puedes desprenderte de ellos para profundizar en las relaciones sociales.
Queremos poder expresar sin miedo cualquier pensamiento en voz alta, ¡pero no podemos! porque "¿y si no es lo que se quiere escuchar? ¿y si después de conocer esa parte de mi ya no me quiere?"
Reprimimos lo que pensamos, reprimimos lo que decimos y no llegamos a conocer a la persona que tenemos al lado, tampoco ella nos conoce, y al reprimirnos tanto ni siquiera nosotros llegamos a conocernos.
Ahora que te he dicho esto, ahora que sabes que pienso y qué puedo llegar a pensar...¿Me conoces? Ni la mitad de la mitad...
y si lo hicieras huirías.
El mundo es muy grande y las personas son muchas, nos topamos con ellas allá donde vamos, nos movemos en un mar de conversaciones, de miradas, de escuchas indiscretas, pero sobretodo de pensamientos. Y es en ese océano de pensamientos en el que nos sumergimos cada día en el que nos sentimos tan... solos. Porque no hay otra forma de expresarlo. Buscamos a la/s personas con las que compartir esa soledad, pero son nuestros pensamientos los que nos lo impiden, porque no puedes desprenderte de ellos para profundizar en las relaciones sociales.
Queremos poder expresar sin miedo cualquier pensamiento en voz alta, ¡pero no podemos! porque "¿y si no es lo que se quiere escuchar? ¿y si después de conocer esa parte de mi ya no me quiere?"
Reprimimos lo que pensamos, reprimimos lo que decimos y no llegamos a conocer a la persona que tenemos al lado, tampoco ella nos conoce, y al reprimirnos tanto ni siquiera nosotros llegamos a conocernos.
Ahora que te he dicho esto, ahora que sabes que pienso y qué puedo llegar a pensar...¿Me conoces? Ni la mitad de la mitad...
y si lo hicieras huirías.
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