Te llamo desde el sueño más profundo,
te susurro que quiero estar ahí.
mis dedos entrelazan tu esperanza
y acechando la distancia.
¡NO!, nunca, no lo estoy, pero el miedo queda ahí, aguardando una señal, para recuperar sus fuerzas.
Y es que tengo miedo, tengo miedo de que te acerques tanto que acabes quemándote, de que me conozcas tanto que acabes helándote, de que veas la cara oculta y acabes odiándome...
Miedo a que no estés bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario