sábado, 24 de diciembre de 2011

Navidad

En Nochebuena, 
tiempo de alegría y amistad, 
tiempo de recuerdos y encuentros
de tristes memorias
y felices esperanzas. 

Es Nochebuena, me despierto en la madrugada, envuelta en sudor frío. Puede ser por todo lo que he cenado, aunque el nudo que tengo en la garganta me hace pensar en algo más "profundo". Echo un vistazo a mi alrededor, todo tranquilo, sólo se escucha algunos gritos de la gente que todavía sigue celebrando el nacimiento de Jesús... aunque dudo que lo recuerden siquiera. 


Ya desvelada reflexiono, pienso en todo y en nada, intento no centrarme en un tema que por ahora me persigue, pero... me alcanza y le doy vueltas. De pronto escucho un trueno, o un petardo, o quizá solo es un sueño. Seguido del sonido aparece ante mí un pequeño personaje, es a la vez adulto y niño, sabio e inocente, simple y complejo. Viene hacia mí, pero no me asusto (seguramente es un sueño), simplemente me extraño de que quiera venir precisamente a hablar conmigo. 

-Es Navidad- me dice - Y ahora es cuando tienes que replantearte las decisiones que has tomado.
-¿Quién eres tú para poder decirme esto?- Contesto. 

- Soy las opciones desechadas y el camino escogido, soy lo que pudo ser y no fue, soy lo que es-
-¿Eres todo?- Le pregunto sorprendida
- Lo que te concierne, tu pasado, tu presente y tu futuro. No puedo llevarte a los momentos pero puedo llevarte a tus pensamientos... debes dejarte llevar, abandonar para siempre determinados caminos para poder afianzarte en los que has elegido.


Y tras decir esto, miro a la figura, pero ya no está, quizá no ha estado nunca... pero lo que me ha dicho... ahora sí que no podré dormir.


Tiene razón... en que debo abandonar para siempre ese pensamiento, ese sentimiento... no puedo dejar que me acompañe siempre, no puedo permitir que una pregunta lo saque, que un comentario lo remueva... 
-¡Sal de mí!- Acabo gritando desesperada.- si nunca vas a venir, si nunca me vas a querer, si nunca vas a estar junto a mí...- termino sollozando 


Una luz comienza a latir en mi estómago y sube hasta la frente... y en este momento extraño, después de un sueño navideño... entiendo que mi camino eres tú. Que la decisión es mía, que no hay una fuerza ajena, ni un destino que me impida escoger siempre lo que yo quiera. Dame tu mano porque... Yo te quiero a ti.




FELIZ NAVIDAD

1 comentario:

  1. Me gusta tu fantasma de las navidades pasadas, presentes y futuras! ;)
    Siempre hay que seguir adelante y dar una oportunidad a lo nuevo y a lo que nosotros mismos escogemos!
    Siempre contigo!! ORNITORRINCO!

    ResponderEliminar